El viento trae un polvo fino y salado mientras sube el pequeño acantilado de Moynaq. A sus pies, medio hundidos en la arena dorada, yacen los cascos oxidados de una docena de pesqueros, con la proa apuntando al cielo. Antes las olas llegaban a este mismo acantilado y los pescadores sacaban redes llenas de carpas. Hoy el agua más cercana está a más de cien kilómetros. Aquí, en el silencio del desierto de Aralkum, se siente todo el peso de uno de los paisajes más extraordinarios del planeta.
Todo el mundo conoce las cúpulas de Samarcanda y los bazares de Bujará. Pero quien se aventura al oeste, a la república autónoma de Karakalpakstán, descubre otro Uzbekistán: inmenso, salvaje e inolvidable.
El cementerio de barcos de Moynaq
Moynaq fue un próspero puerto soviético con una flota pesquera que abastecía a todo un país. Cuando los ríos que alimentaban el mar de Aral se desviaron para regar los campos de algodón, el mar empezó a retirarse y nunca se detuvo. Lo que queda es uno de los monumentos al aire libre más conmovedores del mundo: el famoso «cementerio de barcos», con embarcaciones varadas sobre un fondo marino convertido en arena. Al amanecer y al atardecer la luz es de cine y el horizonte, infinito.
Nukus y el Louvre de la estepa
A unas tres horas al sur está Nukus, sede de una de las grandes sorpresas culturales de Asia Central: el Museo Savitsky. Aquí el coleccionista Ígor Savitsky reunió una de las mayores colecciones del mundo de vanguardia soviética prohibida, salvando miles de lienzos en este rincón remoto del desierto. Cerca, la antigua necrópolis de Mizdakhan y las fortalezas del desierto del antiguo Jorezm añaden capas de historia de dos mil años.
Dormir bajo los cielos más limpios de Asia Central
La recompensa por llegar hasta aquí es una noche bajo un cielo sin contaminación lumínica. En un campamento de yurtas, la Vía Láctea se extiende de horizonte a horizonte como pocos viajeros han visto. Envuelto en el silencio de la estepa, compartiendo té e historias junto al fuego, vivirá la hospitalidad nómada que define esta tierra desde hace milenios.
Cómo organizar el viaje
Los ciudadanos españoles y de toda la UE entran en Uzbekistán sin visado hasta 30 días. Karakalpakstán sigue estando fuera de las rutas habituales, y llegar bien exige conocimiento local: un conductor de confianza, un 4x4 cómodo y un guía que conozca el desierto. Como operador turístico uzbeko con licencia, GoUzbekistan se ocupa de todos los detalles. Vea nuestro circuito Meseta de Ustyurt y Moynaq, cree su circuito a medida o descubra nuestros circuitos.