Lo primero que impresionan son los azulejos. Sale de debajo de un arco en Samarcanda y el Registán se abre ante usted: tres madrasas, fachadas enteras de turquesa y cobalto, una geometría que trepa por los muros en un dibujo que nunca se repite ni termina. Si alguna vez ha estado en la Alhambra o bajo los arcos de herradura de Córdoba, su cuerpo lo reconoce antes que su cabeza. Las mismas matemáticas. La misma devoción. El otro extremo del mismo camino.
Y ese camino está hoy más cerca que nunca. Uzbekistan Airways opera vuelos directos entre Madrid y Taskent, con una frecuencia semanal según la temporada: unas ocho horas de vuelo, sin escala en Estambul ni esperas de madrugada. Compruebe el calendario vigente al reservar; si no le encajan las fechas, hay buenas conexiones con una escala.
Vuelos directos a Uzbekistán: lo que cambia la ruta de Madrid
Parece poca cosa, un vuelo sin escalas. No lo es. Una conexión convierte el viaje en un ejercicio de logística: dos facturaciones, un primer día perdido, maletas por las que rezar. Desde Barajas, duerme en el avión y aterriza en Taskent con todas las vacaciones por delante. Una ruta de diez días por la Ruta de la Seda cabe ahora con holgura en dos semanas: Taskent, Samarcanda, Bujará, Jiva y tiempo para disfrutar de cada una.
Entrar también es sencillo. Los ciudadanos de España y del resto de la UE no necesitan visado para estancias de hasta 30 días. Llega, le sellan el pasaporte y se va a ver los azulejos. Más detalles en nuestra página sobre el visado para Uzbekistán.
Ruta de la Seda: de al-Ándalus a la capital de Timur
Los viajeros españoles llegan a Uzbekistán con una ventaja que no esperan: ya hablan su lenguaje visual. Las bóvedas de mocárabes, los polígonos estrellados, la geometría vidriada: al-Ándalus y el Asia Central timúrida son dos ramas de una misma tradición, separadas por seis mil kilómetros y unidas por el mismo compás y la misma regla.
Hay incluso un hilo histórico directo. En 1403, el embajador castellano Ruy González de Clavijo cruzó Asia para llegar a la corte de Timur en Samarcanda, y su relato de aquel viaje sigue siendo uno de los grandes libros de viajes en lengua española. Puede recorrer los lugares que describió: el Gur-e-Amir, donde Timur reposa bajo una losa de jade oscuro; la avenida de tumbas de Shah-i-Zinda, estrecha como un pasillo, donde el azul se cierra sobre su cabeza como el agua; Bibi-Khanym, todavía enorme seis siglos después.
Samarcanda, Bujará, Jiva: tres ciudades, tres silencios distintos
Muchos vienen por Samarcanda y se enamoran de Bujará. Samarcanda es imperial: enorme, simétrica, pensada para hacerle sentir pequeño. Bujará es íntima: una ciudad vieja de adobe que se cruza a pie en veinte minutos, donde el minarete Kalyan sigue en pie desde 1127 y el estanque de Lyabi-Hauz está rodeado de moreras y de ancianos que juegan al ajedrez sin prestar atención a su cámara. Y luego Jiva, la ciudad amurallada en el desierto, que al amanecer es lo más parecido a viajar en el tiempo que ofrece esta parte del mundo.
Entre ellas, el tren de alta velocidad Afrosiyob: de Taskent a Samarcanda en algo más de dos horas, con asiento reservado y el paisaje deslizándose por la ventanilla.
Por qué reservar en otoño
El otoño uzbeko tiene nombre, Oltin Kuz, el otoño dorado, y se lo gana. De septiembre a noviembre el calor del desierto afloja, los días rondan los veinte grados y los mercados se llenan con la cosecha: melones enormes, granadas, uvas y albaricoques secándose en las azoteas. Es el mejor tiempo del año para caminar, y Uzbekistán es un país que se descubre a pie.
Es además un país muy fácil para viajar. Uzbekistán suele considerarse uno de los destinos más seguros de la región, también para quienes viajan solos, y la hospitalidad aquí es casi una obligación moral: le ofrecerán té más veces de las que podrá aceptar.
Viaje con un operador local, no con un centro de llamadas
GoUzbekistan es la marca de Lochin Express Plyus LLC, con oficinas en Taskent y Bujará, que trabaja en el turismo uzbeko desde 2007 con la licencia de operador turístico n.º 662280. Somos un operador receptivo: guías propios, conductores propios, todo organizado aquí por gente que vive aquí.
Díganos cuánto tiempo tiene y qué le interesa de verdad —arquitectura, gastronomía, artesanía, fotografía, un viaje tranquilo en familia— y diseñaremos la ruta a su medida. Cree su circuito a medida o descubra nuestros circuitos.